Refrigerador rápido de bebidas

En verano suele apetecer espontáneamente refrigerar una botella de vino blanco, vino rosado o champán a una temperatura apta para consumir: el frigorífico y el congelador no son apropiados como solución a corto plazo; además, la botella podría explotar dentro del congelador. Con sal podrá tener la botella en pocos minutos a la temperatura ideal para servir.


En menos de 20 minutos la sal ayuda para tener las botella de vino blanco, rosado o champán en pocos minutos a la temperatura ideal para servir.

¿Cómo? Mezcle la sal con hielo picado o cubitos de hielo y agua a partes iguales y vierta la mezcla en la cubitera o un recipiente similar apropiado; introduzca la botella hasta el cuello y agite todo ligeramente de vez en cuando. En menos de 20 minutos se habrá alcanzado la temperatura ideal para consumir la bebida.

Todo ello funciona debido a dos procesos que se producen en paralelo y que están relacionados con la sal. La sal primero se disuelve en el agua formando una solución salina y, dependiendo de la concentración de sal, baja el punto de congelación de aquella hasta en 21 grados. Al mismo tiempo, el hielo se va fundiendo debido a la temperatura ambiente más alta. En ambos procesos, las estructuras existentes (de la sal y el hielo) se descomponen, para lo cual es necesaria una gran cantidad de energía. Esta se extrae de la mezcla de sal, hielo y agua en forma de energía calorífica, que tiene como consecuencia un enfriamiento rápido y perceptible. Este proceso dura hasta que todos los cubitos de hielo se hayan fundido. Después, la temperatura deja de bajar y el efecto refrigerante sobre la botella cesa.

Lo importante para un resultado óptimo es que la mezcla sea la acertada: mezclar agua, hielo y sal a partes iguales, para que las reacciones se produzcan y se desarrollen con rapidez.